El error

¿Te ha pasado alguna vez que te has equivocado y te has sentido fatal por ello? Por qué crees que nos culpamos tanto del error, y por qué crees que nos tratamos tan mal después de habernos equivocado.

Voy a usar un ejemplo valiéndome del navegador del coche. Imagina que vas conduciendo y pones una dirección en el navegador para que te ayude a llegar a tu destino. Imagina que interpretas mal las indicaciones y te equivocas, coges la salida antes de tiempo. ¿Qué pasa? El navegador dirá «recalculando ruta» y al momento te enseñará la ruta alternativa para llegar a tu destino.

El navegador te ayuda, y para ello no necesita hablarte mal, no te insulta, no te grita, simplemente recalcula la ruta para llegar al destino.

Y esto es lo que debería pasar con el error. Cuando me equivoco puedo analizar qué ha pasado, qué ha sido eso que me ha hecho fallar. En base a ello, tengo que asumir las consecuencias que ese error puede conllevar. Posteriormente, debería analizar las soluciones posibles y ver cuál sería de más ayuda. Y con todo ello, seguir mi camino para llegar a mi destino.

Porque lo importante no es el error, sino permitirme aprender de él.