Elegir: vivir.

Flor que crece en el asfalto

El 10 de Septiembre es el día mundial para la prevención del suicidio. Cuando hablamos de suicidio, es frecuente pensar en una persona que quiere morir. Sin embargo, detrás de muchos pensamientos suicidas hay algo diferente: un sufrimiento que se ha vuelto tan intenso que la persona deja de encontrar una salida. No necesariamente quiere dejar de vivir: quiere dejar de vivir como está viviendo.

Cuando el dolor emocional se vuelve insoportable, nuestra capacidad para ver alternativas también puede reducirse. Lo que en otro momento parecía una posibilidad puede dejar de estar disponible. El futuro se estrecha y el sufrimiento ocupa cada vez más espacio.

Por eso, a veces, no podemos encontrar motivos por los que vivir, no porque no existan, sino porque no somos capaces de verlos.

La intervención psicológica puede consistir, entre otras cosas, en ayudar a ampliar de nuevo ese campo de posibilidades: recuperar vínculos, encontrar apoyos, aprender a manejar el dolor, resolver problemas que parecían imposibles, construir nuevos proyectos y, sobre todo, descubrir que una situación que hoy parece insoportable puede cambiar.

Las circunstancias no siempre pueden cambiarse de inmediato, los problemas no siempre se resuelven y el sufrimiento a veces no desaparece. Pero la relación con ese sufrimiento sí puede cambiar.

Y entonces puede ocurrir algo importante: aquello que parecía ser la única salida empieza a perder espacio y otras posibilidades comienzan a ocupar su lugar.

Quizá por eso la prevención del suicidio no consista únicamente en conseguir que una persona quiera vivir con todas sus fuerzas.

A veces consiste en algo más pequeño, pero enormemente significativo: conseguir que seguir viviendo vuelva a estar un poco más arriba en su lista.

Y para que eso sea posible, necesitamos hablar sin miedo, preguntar cuando estamos preocupados, escuchar sin juzgar y facilitar que quien está sufriendo pueda recibir ayuda.

Porque no siempre podemos quitarle a alguien el dolor que lleva encima, pero sí podemos ayudarle a no llevarlo solo.

Un abrazo, Lorena